LUGARES TURISTICOS DE GUATEMALA
Antigua, departamento de Sacatepéquez:
Fundada en 1543, fue distinguida durante la época colonial como la ciudad más bella del continente, haciendo gala de magnificas arquitecturas renacentistas y barrocas. Terremotos a lo largo del tiempo fueron destruyendo gran parte de los antiguos monumentos de la ciudad, siendo algunos restaurados mientras otros dejados en ruinas.
Chichicastenango, departamento de El Quiché:
Su mercado tradicional instalado los jueves y domingos, es el principal atractivo de la ciudad, un sitio donde encontrar desde artesanía a insumos de la vida cotidiana, transitando entre cientos de puestos cuyos vendedores realizan negociaciones en sus propias lenguas. A metros del mercado la Iglesia de Santo Tomás complementa la experiencia maya, un templo levantado sobre las ruinas de una antigua pirámide de la cual aún son apreciables las escalinatas que subían a la cúspide, entre las cuales hoy es común encontrar chamanes practicando los más variados rituales.

Tikal, departamento de Petén:
Alguna vez capital de uno de los reinos más poderosos de los antiguos mayas, corresponde sin duda a uno de los lugares turísticos de Guatemala más fascinantes para amantes de la arqueología, una ciudad fundada alrededor del siglo V a.C., que habría alcanzado su máximo esplendor entre el 200 y el 900 d.C., dominando gran parte de la región en el ámbito político, económico y militar.
Lago de Atitlán, departamento de Sololá:
Entre sus singularidades se encuentran los 12 pueblecitos circundantes, accesibles a través de lanchas que recorren el lago, cada uno con habitantes que visten de trajes típicos que varían significativamente entre pueblo y pueblo. El acceso más común es por la ciudad de Panajachel.

Semuc Champey y las Cuevas de Lankin, departamento de Alta Verapaz:
Dos sitios naturales ubicados cercanos uno del otro, el primero sin duda es el más espectacular, correspondiendo a un curioso accidente natural donde el Río Cahabón fluye por una longitud de 300 metros bajo la roca, dejando en la superficie un grupo de pozas escalonadas de aguas turquesas y calmas con profundidades de entre 1 a 3 metros, en las cuales es posible bañarse rodado de un exuberante bosque tropical.
Fundada en 1543, fue distinguida durante la época colonial como la ciudad más bella del continente, haciendo gala de magnificas arquitecturas renacentistas y barrocas. Terremotos a lo largo del tiempo fueron destruyendo gran parte de los antiguos monumentos de la ciudad, siendo algunos restaurados mientras otros dejados en ruinas.
Chichicastenango, departamento de El Quiché:
Su mercado tradicional instalado los jueves y domingos, es el principal atractivo de la ciudad, un sitio donde encontrar desde artesanía a insumos de la vida cotidiana, transitando entre cientos de puestos cuyos vendedores realizan negociaciones en sus propias lenguas. A metros del mercado la Iglesia de Santo Tomás complementa la experiencia maya, un templo levantado sobre las ruinas de una antigua pirámide de la cual aún son apreciables las escalinatas que subían a la cúspide, entre las cuales hoy es común encontrar chamanes practicando los más variados rituales.

Tikal, departamento de Petén:
Alguna vez capital de uno de los reinos más poderosos de los antiguos mayas, corresponde sin duda a uno de los lugares turísticos de Guatemala más fascinantes para amantes de la arqueología, una ciudad fundada alrededor del siglo V a.C., que habría alcanzado su máximo esplendor entre el 200 y el 900 d.C., dominando gran parte de la región en el ámbito político, económico y militar.
Lago de Atitlán, departamento de Sololá:
Entre sus singularidades se encuentran los 12 pueblecitos circundantes, accesibles a través de lanchas que recorren el lago, cada uno con habitantes que visten de trajes típicos que varían significativamente entre pueblo y pueblo. El acceso más común es por la ciudad de Panajachel.

Semuc Champey y las Cuevas de Lankin, departamento de Alta Verapaz:
Dos sitios naturales ubicados cercanos uno del otro, el primero sin duda es el más espectacular, correspondiendo a un curioso accidente natural donde el Río Cahabón fluye por una longitud de 300 metros bajo la roca, dejando en la superficie un grupo de pozas escalonadas de aguas turquesas y calmas con profundidades de entre 1 a 3 metros, en las cuales es posible bañarse rodado de un exuberante bosque tropical.
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